Al ver este tema muchos padres y docentes creen que se trata de las funciones de los dueños o trabajadores de una empresa o negocio pero no, las funciones ejecutivas engloban varios procesos mentales que al ser desarrollados típicamente permiten al ser humano ser autosuficiente.

Las funciones ejecutivas son aquellas habilidades que corresponden al procesamiento y organización de la información, la toma de decisiones, el control y autorregulación de las respuestas emocionales. Sirven además para permitir a la persona completar una actividad, concentrarse, resolver un problema, manejar sus emociones y lograr sus objetivos propuestos.

En relación a lo anterior, Lezak, Howieson y Loring (2004) afirman que las funciones ejecutivas forman un sistema  que  permite  organizar,  planear  y  ejecutar  adecuadamente  conductas  y  procesos  cognitivos complejos. Además, de que permiten que las personas desarrollen de forma exitosa conductas laborales, académicas y socialmente productivas.

El desarrollo de las funciones ejecutivas es progresivo y ocurre desde las primeras etapas de la vida y posibilita que las personas logren el autocontrol, la toma de decisiones asertivas, la autorregulación, la resolución de problemas, el razonamiento abstracto, la capacidad de planificar y organizarse, la inhibición, etc.

Para comprender mejor la importancia de las funciones ejecutivas es preciso resaltar que como afirma Vanotti (2018) también consisten en realizar un plan de consecución o logro, el análisis de actividades necesarias, elección de estrategias, iniciar o inhibir actividades, valorar el progreso, mantener la secuencia de actividades y el esfuerzo, controlar el desarrollo de otros procesos cognitivos, adaptar la conducta a los cambios en el ambiente y luchar contra distracciones involuntarias.

Desde el hogar se hace posible ayudar a los/as niños/as a autogestionar sus propias habilidades y funciones ejecutivas a través de la implementación de ciertas actividades que en ocasiones parecen simples juegos pero que utilizadas de la forma correcta contribuyen al desarrollo de los/as niños/as: juegos lúdicos armando rompecabezas que ayudan a la mejora de la concentración y atención, crucigramas, juegos de memoria, acertijos, adivinanzas, memorización de canciones y/o poemas, juego de roles, entre otras.

Realizar estas actividades desde el hogar puede ayudar a los padres, madres y/o tutores a mejorar la relación con sus hijos/as y a comprender más los sentimientos y opiniones que tienen estos. Además fortalecería los lazos entre ambos.

Por su parte, los docentes de los distintos centros educativos podrían también implementar actividades que fomenten el desarrollo de las funciones ejecutivas desde las aulas, logrando con ello un ambiente armónico, mucho más propicio para que los estudiantes construyan sus aprendizajes.

Es propicio que desde los centros educativos se fomente en los padres, madres y tutores el hábito de dar seguimiento a los/as niños/as y vigilar para que su desarrollo ocurra de manera integral, ya que en muchas ocasiones, algunos niños presentan conductas atípicas (indisciplina, faltas de respeto, poca concentración, atención selectiva, poca retención de información, dificultad para controlarse, poca asertividad para comunicar sus ideas e inclusive al expresar lo que quiere) y no son detectadas ni atendidas a tiempo por un especialista.

La necesidad del desarrollo de las funciones ejecutivas en los estudiantes mediante la elaboración y aplicación de un plan de acción en los centros educativos permitiría crear las bases para mejorar las actitudes y la vida de los/as alumnos/as, pues si el docente en conjunto con las familias logra que los estudiantes puedan concentrarse en las asignaciones, resolver situaciones asertivamente y controlar sus emociones, es inevitable que todos puedan aprender en el proceso áulico y con contribuir a que la sociedad sea cada día mejor.

Con acciones como las descritas con anterioridad las barreras en el contexto educativo disminuirían y los niños/as se sentirán dispuestos y motivados a realizar cualquier actividad dentro y fuera del aula, por tanto podrán construir aprendizajes significativos.

Para lograr que los/as niños/as puedan lograr los objetivos propuestos en cuento a sus aprendizajes en las escuelas, se necesita no solo del trabajo docente sino también del esfuerzo, apoyo y seguimiento de los padres, madres y/o tutores; puesto que sin las familias no es posible que los/as niños/as se desarrollen integralmente en todas sus esferas y dimensiones.

Por. Andry E. Montero / Licenciada en Educación Mención Orientación Académica. / Magíster en Orientación Educativa e Intervención Psicopedagógica.
Referencias bibliográficas: Lezak, M.D., Howinson, D.B. y Loring D.W. (2004). Neuropsychological

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