El rol de los padres Frente a la Violencia Intrafamiliar La violencia intrafamiliar se ha venido incrementando, cosa que debe ser causa de preocupación para la sociedad.

La violencia intrafamiliar se define como “toda acción u omisión cometida en el seno familiar por uno de sus miembros, que perjudica la vida y la integridad física o psicológica de otro de sus parientes, además de que en ocasiones se oprime incluso la libertad de uno o varios integrantes de una misma familia, sin dejar de mencionar el serio daño al desarrollo de la personalidad.

A medida que pasa el tiempo la familia ha ido sufriendo cambios negativos, uno que se repite con mucha frecuencia son los actos de violencia que se escenifican en el seno del hogar, en muchas ocasiones estos hechos ocurren en presencia de los niños, dejando un trauma permanente en la mente de estos a tal punto que se ve como un comportamiento normal de los adultos, cosa que en realidad no lo es.

El rol del maestro va mucho más allá de la mera tarea de impartir docencia, o de la orientación académica, en muchas ocasiones tiene que hacerle frente a situaciones sociales que van en detrimento del desarrollo integral del niño, tal vez el problema social al que se enfrentan con mayor frecuencia es la separación de los padres, lo que lleva a tener hogares monoparentales que a su vez estimulan la inserción laboral temprana, la deserción escolar, el embarazo en adolescentes e incluso patologías de orden mental, todo esto afecta tanto a los padres como a los niños, una realidad que como problema social se refleja en las escuelas y a la que en la mayoría de los casos el docente tienen que enfrentarse siendo amigo y padre de los estudiantes para así poder guiarlos y orientarlos en valores, que muchas veces no reciben en el lugar donde viven, ya que este se encuentra lejos de llamarse hogar.

Otro hecho importante a resaltar es cuando ambos padres por la razón que sea se ven a la obligación de abandonar el hogar, ya sea por razones de trabajo o por cuestiones de salud dejando al niño al cargo de parientes o incluso de personas ajenas a la familia, en estos casos los más afectados son los niños quienes quedan desorientados y lo demuestran en todas las actividades que realizan, incluyendo la escuela, estos niños de manera regular lucen distraídos en las aulas, con temperamento en ambos extremos, a veces violentos y en otras ocasiones de tristeza, esto en el mejor de los casos que el niño permanezca en la escuela, en otras ocasiones en lugar de enviarlos a estudiar, los ponen a realizar algún tipo de trabajo, violentando su derecho a la educación.

La Constitución de la Republica Dominicana establece en su artículo 63, el derecho a la educación, toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones. En consecuencia: 1) La educación tiene por objeto la formación integral del ser humano a lo largo de toda su vida y debe orientarse hacia el desarrollo de su potencial creativo y de sus valores éticos. Busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la cultura; 2) La familia es responsable de la educación de sus integrantes y tiene derecho a escoger el tipo de educación de sus hijos menores.

La ley de educación en su capítulo 5, Art. 20 dice: La familia tiene la obligación de escolarizar a sus hijos en la edad escolar definida en la presente ley e interesarse por el avance de sus hijos en la escuela, apoyar los esfuerzos de los maestros para que reciban una buena educación y crear en ellos una actitud positiva hacia el estudio y de respeto por el conocimiento. Los padres y la comunidad tienen el deber de ayudar a la escuela, de acuerdo con sus posibilidades y capacidades intelectuales, humanas y económicas, dentro de un espíritu de cooperación y solidaridad. La familia ha de asumir fuera de la escuela la mayor responsabilidad posible en cuanto la educación moral y ciudadana.

Como maestros debemos empoderarnos y luchar por nuestros estudiantes, ya que la violencia intrafamiliar es un enemigo mortal para ellos. Según la ONU en su artículo “Violencia contra las mujeres: la pandemia en la sombra” antes de que existiera el COVID-19, la violencia domestica ya era una de las violaciones de los derechos humanos. Una situación que ha hecho que muchos niños sufran a causa de la violencia intrafamiliar y la escuela no puede luchar sola, los padres, la comunidad educativa y la sociedad en general debe aunar esfuerzos para hacer frente a esta realidad social que afecta a la familia, es nuestra responsabilidad luchar juntos en favor de nuestros amados estudiantes.

Debemos exigir del estado el cumplimiento de las leyes y la protección de las generaciones futuras ya que esta no es una responsabilidad solo del educador, sino de todos, transformar paradigmas, y enfrentar desde todos los espacios sociales la violencia que se genera en el hogar, fortalecer los conocimientos del personal docente y administrativo del sistema educativo respecto a este tema y garantizar las mismas oportunidades de aprendizaje a todos los dominicanos.

Para finalizar, es importante resaltar que las condiciones de excelencia en el servicio serán posible si consideramos la revalorización y la formación docente, administrativa, del personal de apoyo y de supervisión de forma holística, desde la perspectiva de los derechos humanos, para que partiendo de ahí la transformación de nuestros jóvenes educandos sea una realidad.

Autores: Salome Suero Figuereo, Yahaira Rodríguez Rodríguez, Francia Castillo y Juana Castillo.

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