Como afán de querer lograr un objetivo, está más que claro que hay intenciones marcadas por sectores de la sociedad en querer destruir lo que se ha construido con tanto sacrificio, y que ha servido de estandarte de muchas generaciones, el ahora Liceo Politécnico Pedro Henríquez Ureña, un centro modelo ante sus pares y que viene marcando paradigmas en el aspecto de la educación técnico profesional.

Colmado de diversas áreas que le permiten al educando satisfacer sus vocaciones ante la puesta del mundo laboral y preuniverisataria, un aliciente de preparación para lidiar en un mundo eminentemente competitivo.

No se hace esperar cada cierto tiempo, por parte de sectores interesados en hacer críticas desmedidas, sin fundamentos, y en ocasiones llenas de odio en contra de la labor gigantesca que desarrolla el Liceo Politécnico Pedro Henríquez Ureña (LPPHU), a sabiendas que, muchos de los hijos e hijas de los que profesan ir en contra de este centro estudian o estudiaron aquí.

Obvio que las intenciones son claras, hace poco se suscitó un escándalo en un recinto escolar donde se imparten títulos técnicos como en el LPPHU, donde rodaron videos obscenos de adolescentes, pero tanto las autoridades judiciales y medios de comunicación algunos, no les importó lo que allí pasaba, por ende, no dijeron nada.

Lo más reciente es la falacia por parte de la policía escolar de San Juan, donde mal informó a la magistrada Gisela Fernández del Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes, sobre una misteriosa requisa a estudiantes de decenas de centros; pero le dijeron que todo lo hallada era del LPPHU, incluyendo una pistola de juguete superpuesta encima de una mesa para hacer sensacionalismo y enviar un mensaje malsano a la sociedad, una vergonzosa treta.

En cambio, nos tienen a diario vigilados a ver qué pasa, hasta el extremo de que sí un alumno tropieza en el politécnico de la Colón, sale en primera plana en los digitales, y es el reporte oficial de los canales de noticias de la capital, cuánta maldad.

Pero como dice la abuela: «Hay un Dios en el cielo» que todo lo ve, todo lo sabe.

La maldad no pare hembra, la maldad es perversa, inquieta a quien la vive, nunca se es feliz cuando se vive con tanto odio.

Apoyemos lo bueno, luchemos y seamos parte de lo que engrandece, de lo que nos aporta, de los que nos hace más y mejores ciudadanos con una educación de calidad como la que ofrece el Politécnico Pedro Henríquez Ureña.

Por. Héctor Solís.

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