“Donde no existe conexión humana, no hay compasión.” Susan Vreeland.

Sin ánimos de ser leída como “experta” ni nada que se le parezca en temas sociales, con el mayor de los respetos a la dignidad humana, y atendiendo al hecho de que a cualquiera de nosotros podría pasarnos y quedar en situación similar, hago referencia un problema social que nos afecta a todos: Los enajenados mentales.

Es cierto que en San Juan contamos con el privilegio de andar por las calles con menos temor que en otras ciudades del país, pero también es verdadero el hecho de que en cada calle nos encontramos con enfermos mentales que ponen en peligro nuestra integridad física mientras somos transeúntes.

Por citar algunos ejemplos, es perturbador caminar por calles principales como la Dr. Cabral, Av. Independencia, Av. Anacaona, 16 De Agosto, la Capotillo, Duarte entre otras, y encontrarnos con personas afectadas por problemas mentales armadas con palos, piedras y hasta armas blancas, otros alterados por el consumo de sustancias, así como también adolescentes en las afueras de establecimientos comerciales alterando el flujo en la entrada y salida de empleados, usuarios y clientes.

Muchos han sido los casos de personas agredidas por estos individuos, sin divisarse aunque sea a lo lejos, una posible solución a este problema, nuestras autoridades se escudan bajo la frase “No hay hospital para estos enfermos y no tienen familia” mientras la colectividad se ve afectada y atemorizada.

Tristemente, cada dos semanas o cada varios días salimos a la calle y nos encontramos “uno nuevo” y nadie nos ampara si eventualmente resultamos siendo víctima de uno de ellos.

Vehículos rotos, personas heridas, negocios asaltados y un sin número de peligros más representan estos enfermos para la población.

Es lamentable que en Santo Domingo personas hayan perdido su vida por culpa de un enajenado mental, otros han quedado con cicatrices por heridas causadas por piedras lanzadas por estas personas y miles de vehículos han resultado dañados y sus dueños sin amparo porque simplemente “No hay hospital para estos enfermos y no tienen familia”

Que bueno sería ver algún día (no muy lejano), acciones desde los organismos gubernamentales para recoger y ayudar a estas personas, y así devolver un poco de la paz que han perdido nuestras calles y avenidas.

Ojalá algún día “Haya hospital aunque no tengan familia.”

Por. Vilmania Oviedo López / La autora es periodista.

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