El Covid está fuera de control. La mejor evidencia es que, día tras día, sube la ocupación de camas de cuidados intensivos y el nivel de positividad de los contagios, que ayer se situaba en casi un 23 por ciento.

La capital, en primer lugar, es el mayor foco de gravitación de la pandemia, y tras ella figuran Santiago, San Cristóbal, La Romana, Higu¨ey y Baní.

Francamente se impone volver a un toque de queda más estricto en estos lugares, y permitir la flexibilidad por el momento en el resto del país, sin descuidar los operativos de pruebas diagnósticas y vacunación.

Estamos en las puertas de una situación crítica, tan dramática como la que caracterizó la segunda ola del Covid en el último cuatrimestre del año 2020.

Vuelven las escenas de personas desesperadas por encontrar camas de cuidados intensivos y con respiración asistida, que van alcanzando los picos de la saturación.

La hora nos exige elegir entre una apertura sin respeto a las reglas de prevención, acentuada por una aparente apatía de la juventud ante la vacunación, o restablecer restricciones en los focos más calientes, como los que evidencian los boletines informativos de Salud Pública.

Es una elección entre la vida y la muerte, un simple, pero sobrecogedor dilema.

Miguel Franjul Editorial LD

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