• En la ciudad de Nueva York los carros con las bocinas a todo dar junto a dominicanos reunidos fumando hookah fue objeto de un reportaje por el afamado periódico


    La música a todo volumen, los carros con un ‘bocinón’ apostados en los barrios capitalinos o en los pueblos de las provincias de República Dominicana es algo con lo que casi todo el dominicano residente en el país ha convivido.Aquellos jóvenes con sus vehículos ‘pimpeados’, es decir, con los accesorios propios de las marcas automotrices, las canciones del momento y personas disfrutando a su alrededor ingiriendo bebidas alcohólicas, traspasó las fronteras.

    Personas reunidas tomando alcohol y fumando hookah en un ‘teteo’ con muchos ‘kitipós’ (carros con muchas bocinas a todo volumen) en muchas zonas de los Estados Unidos ha llamado la atención del afamado periódico The New York Times, el cual le dedicó un trabajo especial a esta ‘cultura’, que para los estadounidenses y de otras nacionalidades es algo extraño.

    Actualmente, ese mismo escenario lo replican los dominicanos residentes en la Gran Urbe, específicamente en Nueva York, sumados a aquellos que nacieron allí de padres criollos y otros latinos que han sido seducidos por esta forma de diversión.

    “Cuando una minivan se convierte en una máquina de música”, firmado por Isabelia Herrera y la fotografía de Josefina Santos para el referido medio neoyorquino, reseña que “la cultura dominicana del audio (bocinas) en el automóvil es notoria en Nueva York”.

    Es el sonido de la bachata, el dembow y el merengue típico que se infiltra en todos los rincones de la ciudad los fines de semana hasta que la policía intenta apagar la música, una descripción que puede dar en Villa Mella por mencionar un barrio, pero es de los Estados Unidos.

    Por supuesto, hay mucha gente aglomerada sin medir las consecuencias del coronavirus, tal cual los teteos (fiestas) en pandemia en República Dominicana. “Es un mundo secreto de placer y protesta, hecho público a todo volumen, escribe el crítico de arte @jabladora.

    El trabajo periodístico que expone la idiosincrasia del dominicano, cuyas costumbres son llevadas a cualquier rincón del mundo, indica que los entusiastas poseen automóviles y minivans con sistemas de sonido personalizados, algunos con altavoces colocados en los techos o en los baúles de los vehículos.

    “Son como DJ e ingenieros en vivo, seleccionando canciones y mezclando niveles para lograr el máximo efecto, reuniéndose en encuentros y espectáculos. Algunos prefieren un sonido limpio: audio de alta calidad que les permite escuchar la textura de los golpes de tambor y los raspaduras de metal de la güira en merengue típico. Otros, simplemente, optan por el volumen, del tipo que sofoca a sus rivales y hace que los globos oculares vibren fuera de sus órbitas”.

    “Si no sientes que te está estrangulando, entonces no es bueno”, dijo Carlos Cruz, de 20 años, director del Team Viruz.

    La investigación periodística del The New York Times indica que a menudo se parodia en TikTok como en los apartamentos no se puede descansar, ya que la gente está vacilando con la música alta.

    Sí, en Quisqueya los policías se llevan las bocinas para acabar la parranda.

    “Estoy tratando de quedarme dormido en Nueva York”, se lee normalmente una leyenda, mientras el sonido golpea a un durmiente desprevenido fuera de la cama.

    Por supuesto, donde se dan estos encuentros son en las zonas más ‘dominicanizadas’ como Washington Heights, Bronx, Queens y más.

    El artículo completo se puede leer aquí.

    ¿Has presenciado una de estas fiestas y los kitipó en los Estados Unidos? ¿Qué opinas?

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