

En la actualidad existen muchos trastornos, según el Manual Diagnóstico y Estadístico DSM-5 un trastorno es Un síndrome caracterizado por la alteración clínicamente significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su función mental.
Dentro de los tipos de trastornos tenemos los trastornos del desarrollo que según el DMS-5 este debe sustituirse por trastornos del neurodesarrollo por ser más preciso. Los trastornos del neurodesarrollo son trastornos con base neurológica que pueden afectar la adquisición, retención o aplicación de habilidades específicas o conjuntos de información. Consisten en alteraciones en la atención, la memoria, la percepción, el lenguaje, la resolución de problemas o la interacción social. Estos trastornos pueden ser leves y fácilmente abordables con intervenciones conductuales y educativas o más graves, de modo que los niños afectados requieran un apoyo educativo particular.
En este caso hablaremos de un trastorno del neurodesarrollo poco conocido en nuestro país, se trata del síndrome de Tourette. El síndrome de Guilles de la Tourette es un trastorno del desarrollo neurológico caracterizado por múltiples tics motores y vocales que se van observando desde pequeño. Este trastorno lleva el nombre del médico Georges Guilles de la Tourette, neurólogo pionero francés, quien hizo un resumen de nueve casos con reflejos involuntarios.
Este síndrome afecta todas las razas, etnias y sexo, siendo cuatro veces más probable en niños que en niñas y aparece por lo menos a los seis años. Los tics que caracterizan este trastorno son: movimientos involuntarios, repentinos y rápidos. Los simples incluyen parpadeos, muecas, encogimiento de los hombros y estiramiento del cuello, mientras que los vocales son olfatear, gruñir y carraspear. La crisis aumenta en la adolescencia con la ansiedad y el estrés.
Para diagnosticar este trastorno es necesario observar los síntomas, los tics deben estar presentes por lo menos durante un año y se deben hacer evaluaciones familiares, resonancia magnética, tomografías, electroencefalogramas, entre otros.
Por otro lado, para el abordaje educativo podemos usar estrategias como: designar un lugar a salvo para el alumno para cuando aparezcan los tics, más tiempo para realizar las actividades escolares, tratar de que el estudiante no se estrese, descanso frecuente, y hablarle al resto de los compañeros sobre los tics con el fin de que estos puedan hacer empatía con su compañero y puedan prestarle ayuda cuando lo requiera.
En ese sentido, es importante que tanto padres como educadores podamos ayudar al joven a enfrentar la situación, involucrarlo en actividades recreativas, buscar apoyo de las instituciones que trabajan con estos pacientes, tratar de que el joven asuma el control de su trastorno proporcionándole información sobre el trastorno y hacer preguntas a su médico para estar mejor preparados los involucrados con el estudiante.
En ocasiones, los padres y educadores se nos pasa observar estos tics en nuestros hijos y estudiantes lo cual hace que el tratamiento y abordaje no llegue a tiempo, de ahí la importancia de prestar atención a ciertos detalles que nos pueden dan la voz de alerta no solo con este trastorno sino, con muchas situaciones que a veces no sospechamos que están ocurriendo y que de conocerlas a tiempo pueden hacer la diferencia en la vida de estas personas con nuestra ayuda y apoyo a tiempo.
Finalizando, les dejo algunas personas que vivieron con este trastorno como Amadeus Mozart, Napoleón Bonaparte y otros. También se han realizado filmes sobre el síndrome de Tourette como la película “un golpe de suerte”, “Detrás de la clase”, “Alicia en el país de las maravillas” y más.
Eduquemos, porque educar es abrir puertas.
Por. Elena Alt. Liriano Galva. M. A.
✆ 𝐀𝐠𝐫é𝐠𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐭𝐮 𝐖𝐡𝐚𝐭𝐬𝐀𝐩𝐩 𝐞 𝐢𝐧𝐟ó𝐫𝐦𝐚𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫: 𝟖𝟐𝟗𝟗𝟖𝟖𝟗𝟗𝟗𝟗
