• La exportación de metales generó más de 32 millones de dólares hacia Asia en los primeros siete meses del año, mientras persisten las dudas sobre la fiscalización en la recolección local.

    El lucrativo negocio del reciclaje hacia Asia deja un rastro de infraestructuras saqueadas en las ciudades dominicanas ante la falta de trazabilidad en los centros de acopio.

El vertiginoso incremento en la exportación de metales hacia el mercado asiático —que generó 32.7 millones de dólares entre enero y julio de 2026— ha desencadenado una costosa crisis de vandalismo en las vías públicas. La alta demanda de cobre, aluminio y acero alienta una red informal que saquea sistemáticamente tapas de alcantarillas, tendido eléctrico y señalizaciones viales, convirtiendo el espacio urbano en un terreno de alto riesgo para peatones y conductores.

El tráfico de cobre lidera estas operaciones comerciales con 25.5 millones de dólares exportados, una cifra que explica la proliferación del robo de cables y componentes de alumbrado público a escala nacional. A pesar de que la legislación exige permisos ante la Dirección General de Aduanas y ProDominicana para la venta internacional de chatarra, la fiscalización falla en el eslabón más débil: los centros de acopio locales, donde se receptan materiales robados sin exigir pruebas legítimas de procedencia.

Esta brecha de control institucional permite que el saqueo de la infraestructura estatal se transforme rápidamente en divisas limpias en los puertos del país. Mientras la chatarra sigue su curso hacia destinos como China, India o Vietnam, las ciudades asumen el impacto económico y social de un negocio global que prospera a costa del deterioro y la inseguridad ciudadana.

Por. Hector Solis.-

✆ 𝐀𝐠𝐫é𝐠𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐭𝐮 𝐖𝐡𝐚𝐭𝐬𝐀𝐩𝐩 𝐞 𝐢𝐧𝐟ó𝐫𝐦𝐚𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫: 𝟖𝟐𝟗𝟗𝟖𝟖𝟗𝟗𝟗𝟗

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