Emprender y materializar simples caprichos nunca ha sido fácil. Todo inicio se enfrenta a la duda, aunque no siempre por parte de quien lo emprende.

El imán es un claro y vivo ejemplo de la realidad social que desenmascara tantas falacias baratas que profesan los incrédulos.

Los caminos hacia el éxito, o hacia el logro de una meta, están llenos de espinas; espinas que pocos se atreven a clavarse. Pero es esa sangre que emana de tus pies, dejando cicatrices, la que fortalece tu paso hacia la meta.

Una vez alcanzados tus objetivos, pasas de ser un simple cobre sin valor a un imán que atrae y arrastra todo a su alrededor, gracias a su poder de magnetismo y atracción.

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Por Ángel del Carmen, maestro, locutor, estudiante de comunicación social (periodismo)
✆ 𝐀𝐠𝐫é𝐠𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐭𝐮 𝐖𝐡𝐚𝐭𝐬𝐀𝐩𝐩 𝐞 𝐢𝐧𝐟ó𝐫𝐦𝐚𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫: 𝟖𝟐𝟗𝟗𝟖𝟖𝟗𝟗𝟗𝟗

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